Meditar

Dicen los que saben, que no hay meditación mal hecha y que todos podemos meditar. Dicen que te ayuda a recolectar energía, que te regresa al presente, que te aclara la mente y que te hace voltear de nuevo hacia ti. Que frena las demandas del ego, que ayuda al perdón y que es el camino para alcanzar la paz interna. Dicen que calma la ansiedad y es un buen remedio para la depresión.

Lo cierto es que conmigo funcionó, y después de un tiempo, puedo decir que es una poderosa herramienta. Aquí van algunos argumentos.

Meditar es tan sencillo como detenerse un momento y empezar a respirar profundo, es hacer una pausa en el camino. Desde el momento que paramos y comenzamos a respirar, se restablece la oxigenación del organismo, y poco a poco se recupera el equilibrio del metabolismo. Así, no hay meditación que esté mal hecha o que no funcione, todos podemos practicarla.

La intención de meditar es ser conscientes de nuestra respiración, para después ser conscientes de nuestro interior. Como lo dice el escritor Eckhart Tolle, no se trata de callar tu mente o deshacer tus preocupaciones, se trata de observar tus emociones y pensamientos en un mero ejercicio de contemplación y de presencia. Con la práctica y el tiempo, la meditación nos llevará a mayores niveles de consciencia, paz y relajación.

Muchos coinciden que la realidad que percibimos es una proyección de lo que se vive en nuestro interior. Al mismo tiempo, la mayoría de nuestros conflictos pertenecen al pasado o al futuro, pocas veces estamos en el presente. Meditar te ayudará a poner la atención al momento, y desde ahí, cambiar tu percepción del mundo y de todo lo que te rodea.

Para el escritor Gerald Jampolsky, “no podemos cambiar el mundo exterior y a las otras personas, pero sí podemos cambiar la forma en que percibimos el mundo, a los demás y a nosotros mismos”, y eso sólo ocurre en el presente.

No hay lugar correcto para meditar, puede ser en cualquier parte y en cualquier momento. No pasa nada si después de días de constancia, dejas de hacerlo, siempre podrás retomar el camino. De igual forma, meditar con un mantra (una frase, una idea o una intención) siempre ayudará, pero tampoco es obligatorio, se puede estar en silencio y sólo escuchando nuestra respiración. Si usamos el mantra, se recomienda repasar en tu mente las palabras sagradas (e incluso imaginarse el texto) para recuperar la concentración al presente y a la intención.

Meditar también es una forma de transformar el miedo. Nos cuesta mucho aceptar nuestros sentimientos negativos y muchas veces los evitamos o reprimimos. Sin embargo, esta agresión reprimida se regresa en nuestra contra y se manifiesta de manera inconsciente con síntomas de ansiedad, depresión, enojo o tristeza. Meditar es exactamente lo contrario. Meditar es, como lo dice el maestro Ed Shapiro, estar presente a pesar del miedo, del enojo o la tristeza. Estar, no abandonar, esa es la clave para vencer el miedo.

Regresando a las ideas de Jampolsky, él sostiene que “la mejor herramienta para alcanzar la paz interior, es el perdón”. Al ser conscientes de nuestras emociones y pensamientos, podremos perdonar a cualquiera que nos haya agredido, y más importante aún, podremos perdonarnos por cualquier falla que hayamos cometido. Libres de culpas, nos sentiremos más ligeros y tranquilos, y es que al final, nosotros tenemos la gran decisión de vivir en paz o en conflicto.

Por último, los que han pasado por una depresión, saben que te sientes débil, aletargado y confundido. Sientes que no eres tú. Meditar te ayudará a recolectar energía natural y a hacerte sentir productivo, algo fundamental para subir el ánimo. Con la práctica, tendrás una mente más clara y ordenada y te será más fácil tomar decisiones. Pronto aprenderás a escuchar tu voz interior o tu intuición, una poderosa guía.

Así, meditar te hará estar en un estado de permanente consciencia, y bien dicen que ser consciente es el primer paso para despertar. Yo quiero vivir despierto.

Referencias: