Hallo, Berlin

Te escribo desde una ciudad que está vestida de historia. Te escribo desde una ciudad que está pintada con obras de arte. Te escribo desde uno de los ombligos del mundo. Te escribo desde una pequeña cocina que mira el final de un inmenso verano. Te escribo desde una ciudad que respira libertad. Te escribo desde Berlín, una ciudad a la que vine a probar suerte, a la que vine a emprender.

Berlin es un magnífico libro de historia, muchas cosas han pasado aquí. Fue parte de la región que habitaron los pueblos germanos seiscientos años antes de Cristo. Fue invadida por el Imperio Romano de Carlomagno en el año 800 y en 1453 aquí protestó contra la iglesia un tal Martín Lutero.

Aquí se vivió una cruel Primera Guerra Mundial y desde aquí se levantó la dictadura nazi. Aquí se suicidaron Adolf Hitler y su esposa, Eva Braun, al perder la batalla de Berlín ante el Ejército Rojo en 1945. Aquí se construyó un muro que separó a la ciudad por 28 años y aquí mismo se derribó ese muro. Sobra historia en este lugar.

Berlín también es una ciudad que está llena de arte. Las paradojas sociales y políticas que ha vivido la ciudad siempre han inspirado grandes manifestaciones artísticas. Una de estas manifestaciones es el movimiento de arte callejero o “Street art”, mismo que ha encontrado en Berlín un enorme lienzo.

En los años ochentas, la cara oeste del muro de Berlín fue el espacio perfecto para expresar los reclamos y los deseos de una sociedad dividida. De manera irónica, el muro se convirtió en un punto de encuentro para varias generaciones de muralistas callejeros y, con la caída del muro, la ciudad se convirtió en la referencia obligada para cualquier artista urbano. No tiene palabras la cantidad de obras de arte que te encuentras caminando por cualquier barrio de la ciudad, Berlín es la meca del “Street art”.

Pero sobre todas las cosas, Berlín es una ciudad en la que se respira libertad, se grita libertad y se vive en libertad. Desde l990, la ciudad estalló en un reclamo legítimo por el derecho de ser libres e independientes, por tener libertad de expresión, libertad de prensa, libertad sexual, libertad política, libertad humana. Se siente en el aire, está en todas partes, está sobre entendida. Es el derecho más preciado y celosamente cuidado de cualquier habitante de esta ciudad, es un fenómeno exquisito.

Para terminar este relato de mis primeros días en Berlín, sólo me falta decir que yo vine aquí por una corazonada, vine a probar suerte, y vine a emprender. Me subí a la ola y ya veré a dónde me lleva. Por lo pronto, seguiré escribiendo y seguiré sumando a la causa del emprendimiento social del que soy parte, la miel cosechada en dos comunidades mayas yucatecas circulará por Berlín y también probará fortuna. Y así seguiré emprendiendo, y así seguiré caminando, y así seguiré viviendo.

Referencias:

Berlin street art history, where graffiti found home, by