Fábulas de monstruos

La diversidad, la imperfección y el reconocimiento de nuestro lado más pardo. La libertad de ser y de manifestarse. La búsqueda de nuestros demonios y nuestros deseos. El compartir suelo con los rechazados, el verse reflejado en el espejo de la frustración, del enojo y del miedo para comprender el significado del otro. El hallarse entre los marginados, los exiliados, los excluidos y los foráneos. El saberse fracasado, el aceptarse diferente. El entender que al final nadie es normal y así asumir nuestros defectos más mundanos. El sentir empatía por lo ajeno, el estar abierto a lo extraño y el ser consciente de nuestra muerte. De eso va la fábula del monstruo, de la belleza de lo diferente.

La fábula es una composición literaria de carácter breve que se cuenta en prosa o en verso y en la que sus personajes suelen ser animales u objetos que manifiestan conductas, dilemas y vicios de los humanos. Su naturaleza es fantástica pero utiliza la crítica social para confrontar realidades, para explorar emociones y para salir en búsqueda de la verdad. Al final, la fábula se vuelve un recurso ficticio cuyo enigma siempre va acompañado de una solución o una moraleja. Ese es el poder de las fábulas, reflejar la conducta de un ser imaginario para abordar el comportamiento intolerante de una sociedad. La fantasía como camino hacia la verdad y la fábula como sátira social, como antídoto y como remedio literario.

Existen referencias de fábulas desde tiempos de Mesopotamia, Grecia y Egipto, tiempos antes de Cristo. Cuentan que en tierras de Babilonia, aparecieron tablas de arcilla hechas hace más de tres mil años que relatan historias de zorros astutos y elefantes presuntuosos. Quizás el primer escritor reconocido que exploró este género literario fue el poeta griego Hesíodo, que en su obra El trabajo y los días hizo referencia a la búsqueda de la justicia. A él le seguirían una larga lista de pensadores, filósofos, escritores, poetas y humanistas. Son famosas las fábulas de Esopo, de Sócrates, de Horacio, de Flavio Aviano, de Leonardo Da Vinci y del escritor francés Jean de la Fontaine, cuyos textos son referencia obligada en la historia de la literatura universal. 

De la misma forma, la humanización del monstruo es un recurso que se ha vuelto inspiración de muchas obras literarias, teatrales y cinematográficas. Es famosa la novela gótica Frankenstein o el moderno Prometeo, escrita por la ensayista británica Mary Shelley en 1818, misma que fue adaptada al cine en 1931 por el director James Whale y producida por los Universal Studios. También destaca la obra literaria del escritor irlandés Bram Stoker, quien le dio vida a la leyenda húngaro-rumana de Drácula, una historia que muchos años después sería llevada al cine de manera majestuosa por el director Francis Ford Coppolla. O los clásicos del cine de horror como The Elephant Man, de David Lynch, o The Creature From The Black Lagoon, escrito por Harry Essex y Arthur Ross y dirigido por Jack Arnold, un filme que narra el amor de un hombre anfibio y su esposa humana. 

Quizás la última referencia de la fábula que hace mención al lado más humano del monstruo es la metáfora escrita por el guionista y director mexicano Guillermo del Toro con su fantástica historia de La Forma del Agua. Con su genialidad, su creatividad y su manera única de contar historias, Del Toro vuelve abordar la vulnerabilidad del monstruo en un entorno con matices reales, históricos y cotidianos. La imperfección, el reconocimiento del otro, la igualdad, la discriminación y el concepto de la bestia son retratados de manera única por el cineasta tapatío y su historia da paso a reflexiones políticamente incorrectas, por no llamarlas progresistas; evoca flaquezas, miedos y debilidades que son pertinentes de nuestra era. 

Una vez más, Del Toro explora el lado oscuro de los cuentos de hadas con un enfoque distinto que no busca la transformación de la bestia, si no su entendimiento. Por eso él mismo reconoce que su historia es la fábula de un ser con escamas pero bien podría tratarse de una cuestión de racismo, de discriminación o de igualdad de género. Guillermo Del Toro es el primero en decir que durante su camino le ha sido fiel a sus monstruos y que las historias de amor pueden ser contadas de manera consciente y diferente. Porque como él mismo dice “el amor no significa transformar y cambiar a las personas, significa entenderlas”. Esa es la famosa fábula del monstruo que Del Toro retrata mágicamente; una historia de amor donde las bestias seguirán siendo bestias y el amor es entender lo diferente. 

Referencias:

La fábula y el mounstro, 10 años del laberinto del fauno, por Fernando Valencia

La Fábula de Guillermo del Toro emociona Venecia, por Tommaso Koch

La forma del agua, una fábula antifascista de Guillermo del Toro, por PlayGround

Ante-Aesopica: Fable Traditions of Ancient Near East, by Kazya Akimoto

Rueda de prensa de Guillermo del Toro en los Golden Globes 2018

Drácula. La realidad y el deseo, por José Abad