Las utopías

Cuando se está abajo, se olvidan las diferencias. Cuando compartes suelo con los caídos, surge un fenómeno inusual. Dicen que la tragedia saca tu lado más humano, el instinto de hermandad. La catástrofe, que jugó cruel con vaya par de terremotos, despertó nuestro poder más importante. El más solidario, el más ciudadano. El que te hacer creer que sí se puede vivir de otra manera, el que te hace darte cuenta que sí podemos cambiar. Cambiar de gobierno, cambiar de representantes, cambiar la manera en la que se reparte nuestro dinero, cambiar como sociedad. Para mí es la mejor manera de honrar a los caídos. Esta es la oportunidad.

La magia de la respuesta

Luego de los terremotos del 7 y el 19 de septiembre, la ciudadanía mexicana ha tenido una respuesta que contagia fuerza en gran parte del mundo. Desde el primer instante de lo sucedido, la participación ciudadana ha dado una verdadera manifestación de vida y ha levantado la voz a poco menos un año de las elecciones presidenciales en México. Desde el momento que vimos que los primeros en responder fueron los ciudadanos y no los políticos, empezamos a confirmar lo que ya sabíamos: que el gobierno, el sistema, las instituciones y sus políticos ya no funcionan, no son de verdad. Y es que hoy, un político no puede aparecerse en las zonas de desastres sin llevarse de frente el coraje público. Hoy, sabemos somos nosotros los ciudadanos los que tenemos que hacer política. Si no es por nosotros, esto no va a cambiar. 

La primera muestra de este espíritu ciudadano fue ver cómo la gente se volcó a la calle a ayudar apenas pasó la tragedia, todavía había vida bajo los escombros. Fue el ciudadano el que organizó las brigadas, los roles y los turnos. Fue la gente la primera en recopilar y distribuir víveres, en organizar las caravanas de ayuda. Fue la sociedad la que por medios propios se coordinó para contener la emergencia y levantar al país. Fue la sociedad la que pasó varias noches en vela. La noticia llamaba la atención de propios y extraños en todo el mundo: “en México sobra ayuda”.

El fenómeno social

Al mismo tiempo, el fenómeno se contagió con toda la opinión pública y cada quien desde su trinchera comenzó a aportar. Y así, salieron los científicos, los ingenieros, los maestros de obra, los albañiles, los doctores, los comerciantes, los arquitectos, los reporteros y cualquier otro ciudadano a tratar de aportar con las manos o con conocimiento. Salieron los de la generación del 85’ y salieron los que nunca habían sentido un terremoto. Salieron todos los jóvenes y salieron las voces más sabias. La gran mayoría comenzó a documentar lo ocurrido y la información comenzó a circular de manera libre por los medios independientes y las redes sociales. El México verdadero estaba hablando, se estaba manifestando. 

Y así, salieron a la luz las peticiones de firmas de “change.org” que, entre otras cosas, pedía que los 7 mil millones de pesos que reciben los partidos políticos para las elecciones se re asignaran para ayudar a las víctimas.  Dicha propuesta, se hizo viral y hasta la fecha es la petición que más firmas ha conseguido en todo el mundo, rompió récord de participación en la plataforma internacional. Generó tal respuesta, que obligó a que los partidos políticos acataran la petición y comenzaran el debate público sobre el financiamiento electoral. La tragedia trajo un cuestionamiento político sin precedentes. El reclamo era aplastante: ¿Qué están haciendo con nuestro dinero? Y así, entendimos que adueñarnos de nuestro devenir político y social no era tan complicado. El sistema no se veía tan pesado, la utopía no se veía tan lejana. 

Sin embargo, el mayor enemigo de ese ánimo ciudadano es el paso del tiempo. Es indispensable no dejar pasar el momentum que vive México. Si dejamos que baje el sentimiento; si dejamos de indagar soluciones, si dejamos de hablar del tema, si dejamos de actuar, entonces habremos perdido la partida. Ahora es el momento de cambiar. 

Mis propuestas

Soy de los que cree que el movimiento se puede encausar de diferentes formas. Aquí van cuatro propuestas:

  1. Por un lado, y retomando lo que bien dice Iván Gómez en Horizontal, es básico hacer una verdadera evaluación de todo lo sucedido. Una evaluación que refleje y cuestione a la autoridad y presente una radiografía del antes y el después que detalle los daños, los orígenes, los responsables y las causas. Para ello, es importante recopilar la mayor cantidad de información y contrastarla, ubicarla en el mapa. 
  2. Al mismo tiempo, creo que es básico hacer un status financiero para que los ciudadanos sepamos, de manera clara, cómo se están usando todos nuestros recursos y confirmar si estamos de acuerdo.  Creo que hay herramientas digitales que pueden agilizar esta consulta, y así, lograr que todos votemos el presupuesto. 
  3. También creo que tenemos que arrancar de tajo la corrupción y la impunidad. Vigilar en todo momento el actuar público de nuestros representantes y castigar a los culpables de cualquier delito público y social. Soy de los que cree que debemos de replicar los modelos de #Verificado19s y Change.org, como un nuevo modelo para hacer políticas públicas, para convocar plebiscitos y para lograr consensos. Crear modelos simples y prácticos de consulta. Que se vote a nivel nacional cada decisión que tomen los funcionarios públicos. Que aprovechemos estas herramientas digitales para diseñar nuevos modelos públicos, nuevas formas para tomar decisiones y llegar a acuerdos.
  4. Otra forma práctica de actuar puede ser apoyar a todas las organizaciones que ya tienen una causa social y que conocen su terreno. Apoyar a los que saben. Así, podemos donar en dinero, intelecto o especie a organizaciones que trabajan para combatir la pobreza, la desigualdad, la falta de techos, la falta de escuelas, la falta de necesidades básicas, la desnutrición, la igualdad de género, el comercio justo, la agricultura, la economía solidaria, el emprendimiento social, cultural y artístico, sólo por mencionar algunas de las causas.

Al final, y como otro ejemplo de un comienzo, creo que lo indispensable es que todos participemos y que no dejemos pasar esta ola. Estamos a menos de un año de elegir a un nuevo presidente en México y ya no es tan lejana la idea de cambiar el rumbo del país. Elegir a ciudadanos como políticos, vigilar que no se desvíen los recursos públicos, eliminar las distancias como sociedad. No podemos bajar el puño, es la mejor manera de honrar a los caídos, es ahora cuando las utopías se hacen realidad.