La FIFA Guajira

Luis Figo cotorreando con Carles Puyol y Fabio Cannavaro. Samuel Eto’o está echándose un canapé. En eso se cruza Ronaldinho preguntando dónde está el baño. A mi derecha, Fernando Hierro está chacoteando con Michel Salgado. A mi izquierda, Alexis Lalas no se para de reír. Volteo, y veo Mijatovic, Pablo Aimar y un tal Clarence Seedorf. Y a lo lejos, se asoma muy serio José Mourinho, reclamándole al capitán de meseros por qué nunca le llegaron los antojitos Gourmet.

La escena anterior no fue sueño, la viví hace un mes, cuando por azares del destino me colé como invitado del 66° Congreso de la FIFA celebrado en México y que tuvo su cocktail de bienvenida debajo de una gran carpa en plena cancha del Coloso de Santa Úrsula. La historia no podía ser más guajira.

Y ahí me encontraba yo, en medio de tantas leyendas que serán eternas en el futbol y que han cambiado el curso de la historia que me es contemporánea. Personajes que he admirado durante toda mi vida en un contexto surreal y diferente, en pleno banquete. Cuando el ídolo se vuelve una persona común y corriente, una que echa la cura y se divierte. Como cualquier mortal.

Pero la mejor parte de la historia es que aunque estuviera rodeado de puros cracks y genios del futbol, no tenía la mínima posibilidad de tomarme una foto con ellos o robarles una firma. Es una de las cosas más penadas de mi chamba, mi puesto lo impedía. Y así, todo quedaría en mi imaginario y en estas letras escritas, vaya fascinante ironía.