In lak’ech

Yo no existo sin ti y tú no existes sin mi. Por lo tanto, tú y yo existimos a partir de relacionarnos, existimos a partir del “nosotros”. 

Según varias interpretaciones, los pueblos mayas concibieron el universo como una gran unidad en donde todo está relacionado. Los individuos, la comunidad, las plantas, los animales, los vientos, y los espíritus están unidos y nada existe sin la relación con el otro. Todo está vivo y todo está conectado. Por eso cualquier acción de uno afecta al otro y por eso se dice que tú eres mi otro yo. Si te respeto a ti, me estoy respetando a mi, y si te agredo, me estoy agrediendo. 

Para el Dr. Fidencio Briceño Chel, Doctor en Lingüística Antropológica por la UNAM, en esta visión dual en la que yo no existo sin ti, se usa el “yo” en primer lugar para acentuar el compromiso personal de ser parte de algo, ser parte del todo. Y es que no existimos como entes apartes, existimos a partir de nuestra pertenencia y relación con la comunidad y con todo lo que nos rodea. Así, tú y yo nos relacionamos formando un “nosotros” que se relaciona con nuestros pares (los seres humanos) pero también con “los otros”, como son las plantas, los animales y las presencias sobrenaturales que pueblan el mundo. 

Es por eso que en la filosofía maya se respeta a las piedras, al camino, a las selvas, a los montes, a las cuevas, a los cenotes y a los ríos. “Por ello el maya, desde la infancia aprende a llevarse bien con todo lo que le rodea, pues a través de su relación con esos otros es que se construye su persona, su respeto, su prestigio, su familia, su comunidad, su pueblo y su mundo” destaca Don Fidencio Briceño en un fascinante artículo.

Bajo este concepto de colectividad, desde hace varias décadas se escucha una frase que busca expresar este sentimiento de unidad y colectividad del pensamiento maya: “In lak’ ech, Hala ken” que, en una traducción literal, significa “yo soy tú, como tú eres yo” o “yo soy otro tú, como tú eres otro yo”.

Algunos dicen que la frase fue introducida por el antropólogo mexicano Domingo Martínez Paredes en los años setenta y que poco a poco se fue transmitiendo entre varios apasionados por la cultura maya, apasionados que buscaban rescatar las raíces de esta cosmovisión milenaria. Por su importante significado, la frase fue conociéndose más y muchos comenzaron a utilizarla de buena fe en sus ceremonias. 

Sin embargo, en los últimos años varios comentarios han puesto en duda el origen y la etimología de la frase al señalar que no es una construcción lingüística habitual entre los maya parlantes y que en realidad el maya no la usaba y no se saludaba así. La polémica creció luego de que varias corrientes “new age” adoptaron la frase en sus pensamientos y la hicieron popular, atrayendo a nuevos seguidores que se identificaban con el inmenso valor del concepto de unidad.

Según la opinión del Dr. Fidencio Briceño, la frase “In lak’ ech, hala ken” expresa el concepto de unidad del pensamiento maya, pero es una frase creada por gente que no habla maya, que no es maya y que no tiene la cultura maya como propia. La frase sí representa la idea de relación y colectividad de la filosofía maya, pero según Don Fidencio, no es una frase que se use cotidianamente entre los maya parlantes y es una traducción muy literal.

Podríamos decir que dicha frase es una aproximación del hombre occidental, interesado, legítimamente, por el concepto de unidad del pensamiento maya. Otros más, afirman que la frase sí es usada durante los diálogos mayas de alguna ceremonia o festejo de la comunidad.

Yo escuché la frase por primera vez hace casi 20 años y desde entonces me cautivó el mensaje tan poderoso que se esconde detrás. Hoy, y después de investigar más sobre ella, me doy cuenta de que más allá de si la frase es cierta o no, lo importante es toda la sabiduría ancestral que libera. Entender que yo no existo sin ti, así como la noche no existe sin el día, nos hace mirar cómo todo está conectado y cómo somos parte de un todo. Al asimilar en nuestra vida cotidiana este concepto tan abstracto, entenderemos que nada en este universo está separado y que cualquier acción tiene una consecuencia. Por eso nosotros creamos nuestro universo y por eso todo merece ser tratado con respeto.

Fuentes bibliográficas:

Gramática cultural, o de cómo la cultura está presente en el pensamiento maya/ Dr. Fidencio Briceño Chel/ La Jornada del Campo

Hablando de Cangrejos y Estrellas de mar: Conocimientos Ancestrales y Prácticas Colaborativas, por Rocio Chaveste y Maria Luisa Molina