The Wall

Miedo, control y poder. El muro ya se está construyendo. Abandono de un padre, sobreprotección de una madre y una mala educación. El muro está creciendo. Violencia, represión, guerras y las mentiras del gobierno. El muro ya es grande. Separación, culpa y pérdida de deseos. El muro está casi listo. Crisis, soledad y demencia. El muro se terminó.

Pero los muros están hechos para derribarse y la libertad va por delante, esa es la metáfora de Pink Floyd.

En 1979 la ópera rock de Pink Floyd creó una de sus mejores obras y uno de los álbumes más memorables en la historia del rock: “The Wall”. La grabación del disco tomó casi un año y es el resultado de la genialidad narrativa de Roger Waters y la brillante composición musical de David Gilmour.

El muro en sí, es una metáfora de Waters para referirse a los traumas que marcaron su vida: la muerte de su padre en la Segunda Guerra Mundial, la sobreprotección de su madre, una educación dura y estricta en Inglaterra, el abuso de los maestros, la lucha contra el sistema político y social, los engaños económicos, la pérdida de un gran amigo, el rompimiento de su matrimonio, los excesos y la separación.

Cada episodio es un ladrillo más en el muro, simbolizando el aislamiento del ser humano ante la crisis existencial. Al final del guión, el muro se derriba dando paso a un nuevo comienzo.

Muchos dicen que la obra de Pink Floyd está marcada por la crisis social de la Europa de la posguerra y la división que dejó la Guerra Fría. La referencia del muro es un inevitable guiño al significado que tiene el muro de Berlín (que se levantó el 13 de agosto de 1961 y cayó el 9 de noviembre de 1989) y hace referencia a los intereses económicos y políticos que se disputaban los países poderosos sin reparo de la tragedia.

De hecho, en 1990 Roger Waters decidió hacer un concierto en Berlín para celebrar la caída del muro. El concierto se realizó entre Potsdamer Platz y la Puerta de Brandeburgo, un espacio en el corazón de Berlín que era conocido como “tierra de nadie” en tiempos del muro. Cuentan que asistieron más de 250 mil personas y 100 mil más llenaron los alrededores. En el concierto colaboraron Van Morrison, The Scorpions, Sinéad O’Connor, Cyndi Lauper, Joni Mitchel y Bryan Adams, entre otros. Durante el espectáculo se construyó un enorme muro blanco de 170 metros de largo y 25 metros de altura, mismo que se derribó al final del show.

Hoy yo vivo en Berlín y el tema del muro está muy presente en mi vida. Los ochentas y noventas no se me hacen tan lejanos y me impresiona pensar que no hace mucho esta ciudad estaba completamente dividida. Familias separadas, biografías rotas y cuántas vidas perdidas por una decisión geopolítica.

Después de recorrer los restos del muro, las letras de Pink Floyd suenan con más fuerza y toman un nuevo significado. Soy consciente de los ladrillos que han creado mi muro y la libertad cada vez tiene más valor. Porque nosotros construimos el muro, pero nosotros también lo derribamos. Por eso creo que la vida tiene nuevos comienzos y en esa geografía transita la metáfora de Pink Floyd.